Parece obligatorio empezar un blog de basket NBA hablando de, para la gran mayoría, el mejor jugador de todos los tiempos. Me refiero a Michael Jordan, la gran estrella de los Bulls desde que lo draftearon en 1984.
Inicios e Instituto
Michael Jeffrey Jordan nació un 17 de febrero de 1963 en Nueva York, dentro del seno de una familia de clase media, donde le inculcaron los valores del trabajo diario. De hecho el gesto tan conocido de Jordan sacando la lengua en el momento de dirigirse al aro a machacar, era realizado en honor a su padre, de la imagen que el joven Michael veía de él trabajando en su despacho.
La familia tuvo que mudarse cuando Jordan era aún un niño a Carolina del Norte, a la ciudad de Wilmington, por motivos de trabajo de James Jordan (el padre de Michael). Allí tuvieron lugar los primeros pasos de Michael Jordan en una cancha de baloncesto, en concreto en el instituto Emsley A. Laney, donde practicó baloncesto, béisbol y fútbol americano. Hay dos anécdotas de ésta época: La primera le pasó en el equipo de baloncesto, donde fue cortado en su segundo año de instituto por su falta de centímetros. La segunda fue cuando una profesora le dijo a Jordan que estudiara más matemáticas y se centrara menos en el basket, pues serían las primeras las que le darían de comer en el mañana. A ambos sucesos Jordan quiso mostrarles su error.
Cuando volvió del verano en su tercer año Jordan había crecido 10 centímetros respecto al curso anterior, reingresó en el equipo de baloncesto del instituto y su dominio fue tal que acabó promediando un triple doble en su último año de instituto con unas cifras de 29.2 puntos por partido, 11.6 rebotes y 10.1 asistencias por partido, siendo uno de los jóvenes más seguidos del país por las universidades.
Su etapa en los Tar Heels
Michael Jordan se decidió por la Universidad de Carolina del Norte, donde sería entrenado por el famoso Dean Smith en uno de los equipos universitarios con más tradición de baloncesto en EEUU. Con los Tar Heels ganó la final de 1982 frente a los Hoyas de Georgetown liderados por Patrick Ewing. En aquel equipo campeón Jordan no fue la estrella durante la temporada, él hacía el papel de escudero a otro Hall of Famer como es James Worthy, pero en aquella final fue un jovencísimo Jordan quien se jugó los balones en los minutos finales, cosa que por otro lado terminó siendo lo habitual en su carrera.
Tras pasar dos años más en la universidad y ganar todos los premios individuales posibles (Premio a Freshman of the Year, Premio Naismith College Player of the Year, Premio John R. Wooden e incluido el premio al atleta del año en 1984) decidió dar su salto a la NBA tras jugar, y arrollar, en las olimpiadas de Los Ángeles con el USA Team.
Su llegada a la liga
La noche del Draft de la NBA de 1984 está marcada por el gran error de los Portland Trail Blazers y la llegada de Michael Jordan a los Bulls. Siempre se ha exculpado más a los Houston Rockets en su elección por la tendencia de seleccionar siempre hombres altos en los primeros puestos y porque Hakeem “the Dream” Olajuwon es, sin ninguna duda, una apuesta segura sobre la que construir un equipo campeón. El número dos del Draft fue Sam Bowie, un alero que debido a las lesiones nunca pudo mostrar todo su potencial en la mejor liga del mundo, y que supuso a Portland, por culpa del gran rendimiento de Jordan, ser objeto de burla para todos los aficionados al baloncesto. Si bien es cierto que Portland siempre justificó su decisión en el potencial de Bowie y en que ya contaban con su Michael Jordan particular: Clyde Drexler.
Jordan cayó, por tanto, al tercer puesto, a un equipo, los Bulls de Chicago, que no había hecho nada importante en sus dieciocho años en la NBA. De hecho, venía de clasificarse tan sólo una vez a los playoffs en los últimos nueve años previos a la llegada de Michael. En una ciudad con tradición de deporte, Chicago Bears en fútbol americano, los Chicago Blackhawks en Hockey y los Chicago White Sox en béisbol, el baloncesto era la oveja negra, pero eso pronto iba a cambiar. El Chicago Stadium empezó a presentar llenos para ver a la estrella que se estaba formando en la liga.
El traspaso de Reggie Theus la temporada anterior dejaba a Jordan como estrella clara e indiscutible del equipo, y Michael no falló en las expectativas puestas en él. Con promedios de 28.2 puntos por partido, 6.5 rebotes y 5.9 asistencias fue elegido Rookie del año y logró entrar en el quinteto inicial del All-Star de 1985 de Indiana, además de participar en el concurso de mates del mismo. Guió a un equipo mediocre a clasificarse a los playoffs, aunque no pudieron con los Bucks de Milwaukee en primera ronda.
La segunda temporada de Jordan en la NBA estuvo marcada por su lesión en el pie, por la cual se la perdió casi al completo. Lo más destacado de esa temporada fue su primera ronda de playoffs contra los Boston Celtics, donde anotó 63 puntos en el segundo partido de la eliminatoria, que no bastaron para vencer al equipo de Boston, pero sí para que la actuación de Jordan fuera descrita por la estrella Larry Bird como:
“Hoy he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto”.
Al año siguiente Jordan hizo un espectacular promedio de 37.1 puntos por partido, que le valieron para ser considerado muy seriamente para el MVP de la temporada, aunque finalmente se le otorgó al líder Laker Magic Johnson. En playoffs los Bulls volvieron a encontrase con los Celtics de Bird, que volvieron a salir triunfantes del enfrentamiento.
1987: Llegan los refuerzos y los Bad Boys
En el Draft de la NBA de 1987, los Bulls poseían las elecciones número 8 y 10. La primera la gastaron en Olden Polynice y la restante en Horace Grant, pero el objetivo de los Bulls era el número 5 de dicho Draft, el cual consiguieron con un movimiento brillante en los despachos y que envió al pívot de Haití, Olden Polynice a Seattle y trajo de “la ciudad de la lluvia” al alero Scottie Pippen, que se convertiría instantáneamente en el mejor escudero de Jordan.
Este parecía el gran año para los Bulls, pues los Celtics habían bajado su rendimiento y el Este tenía vacante la plaza de favorito. Los números de Jordan siguieron siendo impresionantes, con 35 puntos por partido y más de 5 rebotes y asistencias por partidos, bien secundado por Pippen, 7.9 puntos, 3.8 rebotes y 2.1 asistencias por partido, y por el otro rookie del equipo, Horace Grant en el puesto de ala-pívot.
En playoffs llegaron a las semifinales de la conferencia Este, donde se encontraron con los Detroit Pistons comandados por Isiah Thomas y sus Bad Boys. A partir de este año surgiría una gran rivalidad entre los dos equipos donde los Pistons se alzaron sobre los Bulls basándose en un juego de defensa al límite de lo permitido por el reglamento y Thomas imponiéndose en su duelo particular a Jordan, con el que tenía una fiera lucha (de hecho se dice que en el All-Star de 1985, el primero de Jordan, Thomas hizo campaña para que ningún jugador del equipo le pasara la bola al novato que llamaba demasiado la atención).
Después de estos playoffs de 1988, Bulls y Pistons se verían las caras en las postemporadas de 1989 y 1990, que también caerían del lado de los de Detroit.
Todavía no puedo suscribirme porque tengo que crearme una cuenta, capitán.
ResponderEliminarMe ha parecido muy interesante todo (especialmente lo de Big Shot Rob- lo desconocía).
¡Ánimos y a seguir así! Ya tienes al primer seguidor de Miami esperando la siguiente entrada
Muchas gracias por tu visita al blog, "lector anónimo", jaja.
ResponderEliminarSi has apostado por Miami te diré que es poco arriesgado, porque son los grandes favoritos esta temporada para conseguir el anillo.